El domingo, ni bien se sabia de la muerte de Lino Oviedo, expresaba mis pareceres en este espacio. Si, ya se que lo creamos para lanzar propuestas politicas, pero mi opinion no puede estar ajena a un momento y una circunstancia como esta, y las propuestas vacias de expresion humana no son validas. Por ello, aunque no comulguen con muchas cosas de las que pueda expresar, quiero hacerlo por unica vez, para despues dar paso a otra pagina de la historia, no sin antes haber dejado escrito en ella mi parecer sin caer en la complicidad del silencio que puede significar desacuerdo, pero que en una sociedad olvidadiza como la nuestra, legitima mas que protesta, y reivindica mas que desnuda.
Por eso hablo ahora, pasado el duelo y sepultado el muerto. Para que quede constancia de lo que pienso. Me costo mucho (y Dios sabe cuanto) callarme muchas cosas los dias previos. Pero aqui va.
Se fue un gran protagonista de la historia negra del Paraguay reciente. Absuelto, cabe decir eso, por procesos judiciales, sin embargo con ello no hace mas que testimoniar su negro poder e influencias. Presente en cuantas asonadas hubiera en los años pasados, fue velado en el mismo Congreso que mando cañonear en mayo del 2000 en un hecho que pocos o nadie recuerdan. Con funestos antecedentes durante el regimen de Stroessner recordados por Oleg Vysokolan en escritos, y que la historia DEBE incluir en sus balances, se fue con un aplauso inmerecido, con honores hechos mas por su muerte que por su vida.
"...a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica
cualquier día
la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices..."
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica
cualquier día
la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices..."
Se fue Lino Oviedo, y con el muchos paraguayos dormiran tranquilos. Porque el solo hecho de pensar que podria llegar a convertirse en Presidente, aunque minima fuese esa posibilidad, nos sacaba el sueño, nos torturaba el futuro a muchos de los que vivimos aqui. Su presencia en los medios, su faz de cordero, no podia remover las promesas de rios de sangre y de sillas electricas en cada prision del pais, asi como borrar la indignacion de haber tenido que escuchar la promesa de siete mujeres por cada paraguayo o de televisor, luz, agua, ventilador y heladera gratis para cada paraguayo.
"...a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre..."
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre..."
Se fue el que conspiro contra el pais velado en el propio Congreso, como muestra de CUANTO hay que depurar esa sacrosanta institucion de la Republica. Se fue llorado sin lagrimas por muchos, con cuervos que sobrevuelan sus restos buscando atraer sus despojos a sus urnas, se fue sin la gloria que busco y con mucha pena. Se fue un pedazo de la historia del pais, negro pedazo, pero de aquellos que no hay que olvidar para que no se repitan mas los errores del pasado.
Ahora es barajar y dar de nuevo. Es no remover mas heridas del pasado. Es dejar descansar por fin en paz los Henry Diaz, los Jose Miguel Zarza, los Armando Espinoza, los Victor Hugo Molas, los Cristobal Espinola, los Manfred Stark, los Tomas Rojas, los Arnaldo Paredes... y los anonimos que pudieron haber padecido la desidia de alguien que tenia el poder de decidir y lo hizo hacia el lado mas oscuro de la historia. Es no remover mas las heridas del pasado, pero no a costa del olvido que hace repetir los errores.
"...a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos..."
a no creer que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos..."
Se fue Lino Oviedo.
A seguir la vida.
(fragmentos incidentales del poema "LA MUERTE DE UN TIRANO" de Mario Benedetti)
solo los privilegiados de este pais están felices con esta pérdida, el resto de las personas, el verdadero pueblo humilde y olvidado es quien llora su partida.
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